La mayoría de pediatras estamos familiarizados con la evaluación del desarrollo psicomotor, especialmente en lo referente al área motor grueso. Todos hemos aprendido que los niños a los tres meses sostienen la cabeza, se mantienen sentados a los seis, se sientan y gatean a los nueve y caminan a partir del año de edad. Aunque no todos los niños adquieren estas habilidades motrices exactamente a la misma edad, lo importante es que todos hemos memorizado esta secuencia de adquisición de habilidades que nos permite con cierto grado de certeza determinar si el niño debe ser derivado a terapia física. Lamentablemente, esto no sucede con el lenguaje. Para evaluarlo en preescolares se proponen los siguientes términos que son de fácil memorización y aplicación. Recién nacido: llora, tres meses: guturea, seis meses: silabea, nueve meses: balbucea, doce meses: palabrea, dieciocho meses: parlotea, veinticuatro meses: frasea y treinta meses forma oraciones. Estas etapas del lenguaje se presentan a edades más o menos predecibles. El conocer y memorizarlas le permitirá al pediatra decidir cuándo derivar al niño a una evaluación más formal.

El lenguaje y el habla

El lenguaje es un conjunto de signos social y culturalmente establecidos que permiten la comunicación entre personas. A través de él podemos transmitir ideas, pensamientos y sentimientos. El habla es el medio de comunicación verbal del lenguaje. Si bien habla y lenguaje están estrechamente relacionados no tienen el mismo significado; sin embargo en el presente capítulo, ambos términos se emplearán indistintamente. El lenguaje consta de varios componentes: Fonológico (sonidos del habla y configuración de la sílabas), morfológico (organización interna de las palabras), sintáctico (forma en que las palabras se combinan en una oración), semántico (significado de las palabras) y pragmático (uso social del lenguaje). En una conversación cualquiera empleamos un promedio de 180 palabras por minuto, las mismas que son seleccionadas de un diccionario mental, llamado léxicon, que contiene entre 60,000 a 120,000 palabras.

Desde un punto de vista evolutivo, las estructuras anatómicas cerebrales destinadas para el lenguaje aparecieron hace 500,000 años, conjuntamente con cambios en la estructura de la boca, mandíbula y el tracto vocal que permitieron la producción deliberada de diferentes sonidos; el lenguaje como tal surgió recién hace aproximadamente 100,000 años. Se considera que todos los lenguajes humanos han evolucionado a partir de un solo lenguaje ancestral hablado por primera vez en África.

Se han planteado dos hipótesis acerca del origen del lenguaje:

  • La teoría gesticular que propone que el lenguaje evolucionó a partir de un sistema de gestos, que se hizo posible cuando ciertos monos adquirieron la postura erecta, liberaron las manos para la comunicación social y luego desarrollaron la comunicación vocal para liberar las manos, nuevamente, pero esta vez para fines diferentes a aquellos de comunicación;
  • La teoría vocal que sostiene que el lenguaje evolucionó a partir de un amplio grupo de llamadas instintivas que expresan estados emocionales tales como angustia, júbilo y excitación sexual. También se ha planteado que el lenguaje pudo haber surgido de la evolución conjunta de los gestos y la vocalización lo que podría justificar la inexplicable correlación entre la dominancia manual y el lenguaje verbal y de signos, ambos localizados en el hemisferio izquierdo.