Al hablar de las dificultades de aprendizaje y de atención, suele ser sobre la dislexia y el TDAH. La disgrafía queda en un segundo plano y seguramente no sabrás mucho sobre ella. La disgrafía afecta a la capacidad de expresarse por escrito. La escritura es una competencia básica, por lo que, al no poder realizarla correctamente, pueden llegar a generar consecuencias muy negativas. Estos niños pueden sufrir un descenso significativo en el ritmo de aprendizaje respecto a la media de la clase, por lo que es necesario prestarles atención. Aunque la solución no es sencilla, existen tratamientos que pueden ayudarle a mejorar y evitar que entorpezca su progresión educativa.

¿Qué es la disgrafía?

La disgrafía es un trastorno del aprendizaje consistente en ciertas dificultades de coordinación de los músculos de la mano y el brazo, lo que impide a los niños afectados dominar y dirigir el instrumento de escritura (lápiz, bolígrafo, rotulador, etc) de la forma adecuada para escribir de forma legible y ordenada. Por lo tanto, puede definirse como un trastorno relacionado con la dificultad a la hora de escribir y puede ser debido a cuestiones de ortografía, caligrafía o ambos tipos de problemas a la vez. A nivel práctico, la disgrafía puede estar frecuentemente acompañada de otros trastornos específicos del aprendizaje, como la discalculia o la dislexia.

Características de la disgrafía

Un factor importante para este trastorno es la edad, un niño(a) podría tener disgrafía si sus habilidades para escribir se retrasan comparado con el resto de la clase y, además, presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Caligrafía con escasa consistencia y extraña, por lo que es difícil de leer.
  • Gestión deficiente del espacio entre palabras, frases o líneas.
  • Sustitución y confusión entre diferentes letras.
  • Unión extraña de palabras.
  • Dificultades para sostener correctamente el instrumento de escritura.
  • Notable rigidez motora o, por el contrario, excesiva laxitud.
  • Los trazos varían constantemente.
  • Distinto tamaño en palabras y letras, incluso en el mismo párrafo.
  • Los movimientos para escribir suelen ser lentos, tensos y rígidos.
  • Dificultades para organizar las letras dentro de la palabra o frase.
  • Falta de control en la presión del instrumento de escritura.
  • Posturas incorrectas: mantiene el tronco muy cerca de la mesa o se inclina en exceso, o mantiene una posición incómoda al escribir.

Tipos de disgrafía

Existen dos grandes tipos de disgrafía: disgrafía motriz y disgrafía específica.

  • La disgrafía motriz. Se trata de trastornos psicomotores, el niño o niña comprende la relación entre los sonidos escuchados y la representación gráfica de estos sonidos, sin embargo, encuentra dificultades en la escritura como consecuencia de una motricidad deficiente.
  • La disgrafía específica. Se muestra con una mala percepción de las formas y, en ocasiones, una desorientación espacial y temporal, y trastornos del ritmo. Los problemas en la escritura de estos niños se producen por un exceso de rigidez o de impulsividad, falta de habilidad, lentitud o extrema meticulosidad.

Su impacto en la vida del infante

A nivel académico podría suponer un retraso en su evolución, el niño se fatiga mucho más que el resto de la clase, puesto que escribir supone un gran sobre esfuerzo para él, lo que le conduce a falta de atención e imposibilidad de seguir el ritmo escolar. El cansancio y la frustración por no poder controlar el tamaño de las letras, algo que resulta muy sencillo para la mayoría de sus compañeros, suele provocar en el niño una consecuencia aún más negativa: frustración por no poder seguir los requerimientos de la clase en el ámbito de la escritura que puede desembocar en un creciente desinterés y rechazo por los estudios. Las habilidades básicas de la vida pueden verse afectadas a causa de la limitación de sus habilidades motoras finas. Puede serles muy difícil hacer listados o abrocharse una camisa. Todas estas limitaciones pueden afectarles a nivel social y emocional, además, los problemas de comunicación pueden hacer aún más difícil socializar con otros niños.