El electroencefalograma es junto con los estudios de imagen (resonancia magnética o tomografía de cráneo) una de las herramientas diagnósticas más importantes en el área de la neurología. Es un estudio funcional, es decir, nos permite evaluar el funcionamiento del cerebro aunque también se ha demostrado que su resultado tiene relación con la estructura, que se estudia con la Resonancia Magnética o la Tomografía.

En neurología pediátrica, no solo nos sirve para identificar patologías, sino que nos permite evaluar el neurodesarrollo y la normalidad del mismo en el niño; es bien conocido ya cuales son las características del estudio en un recién nacido, comparado con un niño de 1 año o un niño de 6; permitiendo por tanto estadificar el desarrollo e identificar desviaciones del mismo, esto principalmente en el estado de despierto y también, en la fase de sueño, permite conocer la maduración y los primeros 3 estadios del mismo es decir, para que el estudio tenga el 100% de confiablidad es deseable que se realice en ambos estados: despierto y en sueño.

Cuando lo utilizamos en búsqueda de enfermedades, la más frecuente es la epilepsia, pero también es útil en las enfermedades agudas como una encefalopatía metabólica o bien inflamatoria, de forma que puede ser solicitado como un estudio externo o en el transcurso de una hospitalización.

La preparación para el estudio incluye un periodo de desvelo, precisamente para conseguir lo que comentábamos con anterioridad y que el niño muestre una cooperación más adecuada; no es doloroso y no se relaciona con radiaciones; consiste en la colocación de electrodos en el cuero cabelludo en una distribución ya estandarizada, que permite registrar la actividad cerebral en las diferentes regiones del cerebro. Los números en el estudio corresponden a cada hemisferio cerebral, así los nones son el hemisferio izquierdo y los pares el derecho y las letras al área cerebral que se está registrando: F -frontal, P – parietal, T – temporal, Cz – central y O – occipital.

RITMO DE BASE.

El ritmo de base se refiere a las características del electroencefalograma en la fase de despierto o vigilia; en los niños mayores de 1 años se espera la presencia de un “gradiente” que implica que las regiones posteriores (lóbulos occipitales) tengan una amplitud mayor comparado con las anteriores, también se mide el numero de ondas en un segundo, lo que genera 4 ritmos principales:

  • Delta: 2-3 ondas por segundo
  • Theta: 4-6 ondas por segundo
  • Alfa: 7- 12 ondas por segundo
  • Beta: mayor de 13 ondas por segundo

Los recién nacidos y menores de un año presentan ritmos deltas y conforme el niño va creciendo el ritmo de base incrementa hasta establecerse el ritmo Alfa, que implica ya una maduración eléctrica completa.

SUEÑO

En un electroencefalograma con una duración convencional (30 minutos) suele ser posible registrar al menos las 2 primeras fases iniciales del sueño, donde se busca que los grafoelementos (ondas) sean sincrónicos, es decir, se presenten al mismo tiempo en cada uno de los hemisferios y que se respete el orden de las fases del sueño; de no ser así, estaríamos hablando de una alteración en la maduración o inclusive de un trastorno especifico de sueño.

Durante el estudio se le pedirán dos “activaciones”: la hiperventilación que modifica las concentraciones de CO2 en sangre lo que facilita que se evidencien alteraciones en el EEG y la fotoestimulación que permite definir si el padecimiento se relaciona con fotosensibilidad o no.

EPILEPSIA

La razón más frecuente por la que se solicita un electroencefalograma (aunque no la única) es para la búsqueda de anormalidades que se correlacionen con la presencia de síntomas sugestivos de crisis epilépticas.

Los grafoelementos que se consideran anormales incluyen:

  • Puntas
  • Polipuntas
  • Ondas lentas
  • Punta – onda lenta
  • Ondas agudas

Y estos pueden presentarse solo en una región específica, en cuyo caso hablamos de focalización o localización parcial o bien estar de forma generalizada en todas las áreas del cerebro y presentes tanto en vigilia como en sueño.

De acuerdo a un tipo o patrón de grafoelementos y su localización, es que se pueden clasificar tanto las crisis convulsivas como los tipos de epilepsia.

Cuando el paciente presenta claramente síntomas de crisis convulsivas puede ocurrir que el electroencefalograma resulte “normal” puesto que en el momento en que se realiza el estudio, existe un estado basal “normal”. En estos casos se recomienda la realización de un video electroencefalograma que permite grabar al paciente al mismo tiempo que se registra la actividad cerebral y por un tiempo más prolongado, facilitando así la identificación de las alteraciones.

Para concluir, el electroencefalograma es una herramienta esencial en el abordaje de los diferentes padecimientos neurológicos, especialmente en el caso de la sospecha de epilepsia, es un estudio seguro y con la preparación adecuada no suele generar molestias a nuestros pequeños pacientes.

FIG 1. Electroencefalograma con paroxismos de punta y polipunta onda lenta generalizados.

FIG 1. Electroencefalograma con paroxismos de punta y polipunta onda lenta generalizados.

 

FIG 2 Foco de puntas y punta onda lenta biparietal

FIG 2 Foco de puntas y punta onda lenta biparietal

 

 

 

 

FIG 3. Foco de punta en región temporal izquierda

FIG 3. Foco de punta en región temporal izquierda

 

FIG 4. Paroxismos generalizados de punta onda lenta

FIG 4. Paroxismos generalizados de punta onda lenta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FIG 5. Patrón electroencefalográfico característico de la Epilepsia de Ausencias, punta onda lenta de 3 ciclos por segundo

FIG 5. Patrón electroencefalográfico característico de la Epilepsia de Ausencias, punta onda lenta de 3 ciclos por segundo