Cuando nace un niño no existe ningún examen que nos garantice que su desarrollo neuropsicológico será adecuado, prueba de ello es que muchos niños a los que posteriormente se les diagnóstica como autistas nacen con buen Apgar, buen peso y adecuado examen neurológico; no obstante, con el pasar de los meses poco a poco se va evidenciando un desarrollo desviado o pervertido. La gran mayoría de niños autistas tienen exámenes como tamizaje metabólico, electroencefalograma, tomografía, resonancia magnética encefálica u otros dentro de límites normales. Sólo la evaluación neurológica en los controles programados realizados por un profesional competente podrá  determinado momento decidir que niño no está presentando un desarrollo neurológico adecuado y proponer a la familia un plan de trabajo que permita al niño regresar al carril normal del desarrollo o por lo menos lo más cercano a él.

Se denomina niños de alto riesgo neuropsicológico a aquellos que tienen algunos antecedentes perinatales (asfixia perinatal, meningitis, sepsis, crisis convulsivas, hiperbilirrubinemia, policitemia, gemelares, prematuros y/o retardo del crecimiento intrauterino) que los hacen susceptibles de presentar problemas neuropsicológicos durante su desarrollo pero que en cada control programado tienen un examen neurológico y un desarrollo psicomotor normal.

Es importante recalcar que se considera alto riesgo a todo niño que tiene los antecedentes mencionados y que en cada control NO se detecta ningún tipo de patología neurológica. Esto significa que si en algún control se le diagnostica epilepsia, parálisis cerebral, retraso del desarrollo psicomotor, etc. el niño deja de tener el diagnóstico de alto riesgo y debe ser incluido en la guía de manejo de la patología diagnosticada, manteniéndose los controles neurológicos propuestos en esta guía hasta los cinco años de edad , periodo en el cual se pueden ir agregando otros diagnósticos al ya establecido.

El diagnóstico es clínico y en algunas oportunidades se apoya en exámenes auxiliares. En cada control se debe hacer un examen neurológico completo adecuado a la edad del niño, indagando además sobre movimientos o posturas paroxísticas, problemas de conducta, alimentación y/o sueño.  Se deben considerar los siguientes controles y en cada uno de ellos, además de un examen neurológico normal, en el niño se debe constatar lo siguiente:

  • Cuatro meses (edad corregida): Sostén cefálico adecuado, desaparición de reflejos arcaicos, inicio de la manipulación (coge y suelta objetos), sonrisa social presente. Debe fijar y seguir con la mirada.
  • Ocho meses (edad corregida): Debe mantenerse sentado, reflejos de apoyo presentes, manipulación activa (coge y transfiere objetos), se interesa en el medio que le rodea. Valorar asimetrías posturales; balbuceo; gestos sociales: hola, chau, ojitos, etc. y ansiedad ante los extraños. Debe “mirar” el lugar de donde proviene el sonido.
  • Dieciocho meses (edad cronológica): Marcha independiente, sin asimetrías, con buena y adecuada coordinación de manos y pies. Pinza fina madura. Utiliza varias palabras además de mamá y papá. Reconoce objetos. Inicia socialización con otros niños.
  • Tres años: Buena coordinación ojo-mano-pie (marcha del adulto o manejo de un triciclo). Lenguaje: desarrolla oraciones con tres o más palabras; inteligibilidad de al menos 75% de lo que dice; juego simbólico establecido. Se debe indagar sobre problemas de comportamiento: hiperactividad, atención, rabietas, problemas de sueño.
  • Cinco años: Evaluación neurológica formal. Lenguaje: inteligibilidad al 100%. Evaluar articulación .Indagar sobre desempeño en jardín escolar, problemas de comportamiento.