Especialistas del IMSS alertaron que el uso de la andadera, la cangurera o ponerles zapatos a los bebés, antes de cumplir el primer año de edad, puede provocarles alteraciones motrices. Además, explicaron, se les forma pie plano y genu valgo esquelético –conocido como pies de charro–. La terapeuta de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Siglo XXI, Margarita Elisa Terán Sánchez, indicó que el cubrirlos con mamelucos, guantes o cubrirlos completamente –-coloquialmente en forma de taquito–, que usan la mayor parte de los padres de familia, son causas de problemas en las habilidades como la lectura, escritura y coordinación motriz. “Desde su formación, el cerebro recibe estímulos a través de extremidades como las manos y los pies, los cuales codifica y procesa. Cuando impedimos su libre movilidad, retrasamos el desarrollo del niño y repercute para toda su vida”. 1
 
La utilización de andaderas por los bebes que aún no caminan es una costumbre muy arraigada en nuestro país debido a que los padres, erróneamente, piensan que mantienen a sus hijos felices mientras contribuyen a que aprendan a caminar.
En muchas ocasiones las andaderas se convierten en el único medio para obtener algún tiempo libre mientras el niño, en su natural deseo de aprender, se pasea por la casa. Pero al dejarlo desatendido pueden ocurrir accidentes.
Muchas madres acostumbran colocar a sus hijos en andaderas antes de la edad en que logran sentarse solos, es decir, antes que logren un buen equilibrio del tronco, lo que aumenta el riesgo de accidentes serios ya que sus reflejos de defensa laterales y anteriores no se han desarrollado aún en forma eficiente. Estos reflejos consisten en la colocación rápida de los brazos con los codos extendidos cuando el niño cae hacia los lados o hacia adelante, evitando así que se golpee la cabeza contra el suelo. 
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Cuando el niño logra un equilibrio completo del tronco, comienza a arrastrarse y después a gatear, actividades que le permitirán fortalecer sus reflejos de defensa y sus músculos para desarrollar un buen equilibrio al caminar. Pero cuando es colocado en andadera en esa etapa, el gateo no se desarrolla y la marcha será torpe.

Una vez que adopta la posición de pie con apoyo, la andadera producirá debilidad en los músculos de brazos, piernas y tronco, será incapaz de balancear sus brazos en forma alterna y requerirá de muy poco esfuerzo para mantener el equilibrio, debido a que la andadera soporta su peso.

Por otra parte, puede adquirir posturas anormales de las piernas o las caderas y alteraciones en las curvaturas normales de la columna vertebral, que favorecerán caídas frecuentes y una deficiente coordinación motora que le impedirá ser hábil durante los juegos infantiles, al correr y en las actividades deportivas.

Los riesgos asociados a la utilización de las andaderas han sido extensamente estudiados, comprobándose que tres a cuatro de cada diez niños tendrán un accidente, siendo el de mayor riesgo la caída por las escaleras, con el resultante traumatismo cráneo-encefálico severo.

Un estudio publicado en el Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics demuestra que estos vehículos, especialmente los de nuevo diseño, retrasan el desarrollo infantil no sólo en la marcha, lenguaje y aprender a sentarse, sino también en los índices generales de inteligencia.2

Las nuevas andaderas, que constan de grandes bandejas para que los pequeños puedan jugar con las manos, impiden que el niño pueda ver sus pies en movimiento y que pueda sortear los objetos que se encuentran a su alrededor cuando camina, lo cual provoca también retrasos en su desarrollo físico y mental. 
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Los investigadores analizaron el desarrollo inicial físico y mental de 109 niños en los EE.UU. Alrededor de la mitad nunca habían usado andaderas, un tercio las habían usado de nuevo estilo con bandeja incorporada, y los demás habían empleado los viejos vehículos, sin bandeja, lo que les permitía ver los pies y sortear los objetos que se encontraban. Se efectuó esta prueba con los niños a los 6, 9 y 12 meses de edad, y luego tres meses después.

Los resultados del estudio muestran que los niños que emplearon andaderas de nuevo diseño con bandeja empezaron a sentarse, hablar y caminar más tarde que los niños que nunca habían utilizado andaderas. Los niños que usaron modelos antiguos aprendieron a sentarse y caminar alrededor de la misma edad que los que nunca las emplearon, pero fueron más lentos a la hora de decir sus primeras palabras y presentaron mayor torpeza física.

En general, las andaderas no se recomiendan del todo, sin embargo, caso que la tentación de utilizarlas sea irresistible, se le pueden ofrecer solamente después que sepa pararse solo y sin apoyo, lo que ocurre usualmente después del décimo mes de edad.
 
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